El chorreo es uno de los problemas más frustrantes en pintura porque aparece cuando ya terminaste la pasada. La buena noticia es que tiene causas muy concretas y soluciones simples.
La pintura se escurre cuando hay más pintura en la superficie de la que puede sostenerse verticalmente antes de secar. Esa acumulación puede venir de tres fuentes: el rodillo o pincel cargado en exceso, la pintura demasiado diluida, o una técnica de aplicación incorrecta.
Identificar la causa correcta es clave porque la solución es diferente para cada caso.
Es la causa más frecuente. Un rodillo que salió de la bandeja con demasiada pintura deposita más de lo que la pared puede retener.
El chorreo aparece inmediatamente después de la pasada, en zonas irregulares a lo largo del recorrido del rodillo.
Usar bandeja con escurridor y pasar el rodillo por la rampa 2-3 veces antes de cada pasada. El rodillo debe estar húmedo, no goteando.
Agregar demasiada agua a la pintura reduce su viscosidad y hace que fluya más de lo normal. Una pintura muy aguada no tiene suficiente "cuerpo" para quedarse en la pared.
El chorreo es uniforme en toda la pared, no solo en algunas zonas. La pintura se ve muy transparente y fluida.
Respetar la proporción de agua indicada por el fabricante. Para látex, generalmente no más del 10-15% del volumen. Si la pintura ya está muy aguada, dejar reposar sin tapar para que evapore algo de agua.
Algunas formas de aplicar la pintura generan acumulación inevitable:
Rodillos, bandejas con escurridor y accesorios profesionales al por mayor. Con las herramientas correctas el chorreo no vuelve a aparecer.